Teatro de los Siglos de Oro: Lope de Vega y Calderón de la Barca


Teatro de los Siglos de Oro: Lope de Vega y Calderón de la Barca

Lope de Rueda y el teatro breve

Este nuevo teatro nacido en el siglo XVI comienza, sobre todo, con piezas breves. Una de las más importantes es el paso o entremés, así llamadas porque se representan en el entreacto: intermedio de obras extensas. Tienen carácter cómico, normalmente, pues sirven para entretener mientras se cambia de escenario o vestimentas. Aparecen personajes arquetípicos, salidos de la Commedia dell’Arte italiana, en especial el bobo, que recibe las burlas y engaños de los demás. Estas obritas se caracterizan también por ambientarse en escenas realistas y cotidianas, cercanas al público popular; se recurre a elementos folklóricos y populares, como refranes, canciones tradicionales, etc.; y el lenguaje es sencillo y coloquial.

El dramaturgo más importante del siglo XVI es Lope de Rueda (ca. 1510 - ca. 1565). Su obra consta principalmente de pasos, donde predomina el tono humorístico y cuyos personajes representan tipos populares pero exagerados para provocar un efecto cómico. Se cree que puede haber fundado una de las primeras compañías teatrales españolas, lo que le permite innovar enormemente en cuestiones de dirección escénica, técnicas de representación y escenografía, hasta tal punto que llega a plantearse construir un edificio exclusivo para el teatro, algo totalmente innovador en su época.

Lope de Rueda


El teatro popular de los corrales de comedias

En el siglo XVII la mayoría de obras teatrales (llamadas «comedias» en esta época) sí se escriben para ser representadas en una función, un espectáculo que acuden a ver en masa personas de todo estamento social, aunque a cada cual se le reserva un espacio separado de las demás (hombres y mujeres también segregados). Puesto que las obras teatrales habían sido expulsadas de las iglesias, estas son mayormente representadas en corrales de comedias: patios de vecinos donde se instalan escenarios que empiezan a desarrollar espectaculares técnicas escenográficas, con tramoyas, rampas, trampillas... Al ser tan concurridas, las clases dirigentes se percatan del poder del teatro y comienzan a aprovecharlo en su beneficio para promover la ideología dominante, razón por la cual el rey suele aparecer como una figura clave en múltiples obras teatrales, en las cuales posee la potestad de solucionar cualquier conflicto por imposible que parezca.



Estructura de un corral de comedias


La revolución teatral de Lope de Vega

El mayor autor teatral de esta época es Lope de Vega (1562-1635), quien innova y revoluciona el panorama al crear la comedia nueva. Esta renovadora tendencia recibió múltiples ataques por parte de los academicistas, defensores del teatro clásico que postuló Aristóteles, así que Lope compuso el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. Se trata de un ensayo escrito en verso que leyó como discurso ante la Academia de Madrid en 1609 para defender su forma de hacer teatro y que podría resumirse en los siguientes versos: « escribo por el arte que inventaron / los que el vulgar aplauso pretendieron, / porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto». Por tanto, imita el teatro popular de Lope de Rueda pero lo perfecciona para agradar tanto a las clases bajas como a la élite social y cultural, introduciendo novedades como las siguientes:

· El objetivo ya no es solo didáctico, como en el teatro clásico, sino que su fin principal es entretener al público para que siga pagando y acudiendo.

· Se rompe la unidad de espacio y tiempo, pues se creía que lo ideal era representar una historia que en la ficción transcurriera a lo largo de un día y en un único escenario, pero ahora puede desarrollarse en periodos largos y en diferentes espacios, aunque sí mantiene la unidad argumental: solo hay una trama principal. Divide la obra en tres jornadas, entre las cuales introducen entremeses u otras obras breves.

· Como ya asentó La Celestina, se mezclan lo cómico y lo trágico en forma de tragicomedias, lo que implica no solo que haya escenas graciosas y otras serias, sino también que aparezcan personajes tanto de clases bajas como altas.

· Para que el punto anterior continuara siendo realista, se respeta la ley del decoro: cada personaje habla según su educación y su estamento social, como en El Quijote.

· Lope asigna una forma estrófica a cada tipo de escena y situación (lo cual puede recordarnos un poco a El libro de buen amor) y recomienda algunas: «las décimas son buenas para quejas; / el soneto está bien en los que aguardan; / las relaciones piden los romances, / aunque en octavas lucen por extremo; / son los tercetos para cosas graves, / y para las de amor, las redondillas».

· El tema principal, por ser el más demandado, es el del honor y la honra, sobre todo si se relaciona con los celos y el amor; y la intención del dramaturgo debe ser crítica o satírica.

Como ya se dijo respecto de su poesía, Lope de Vega combina lo clásico y culto con lo tradicional y popular, puesto que deseaba ser reconocido como un gran poeta pero también exitoso entre la plebe. Sus obras se clasifican según su temática: los religiosos (entre los que se incluyen los autos sacramentales), los mitológicos, los históricos, los dramas de tema nacional y los de tema novelesco. Entre sus obras destacan dramas heroicos como Fuenteovejuna y Peribáñez y el comendador de Ocaña, donde el rey aparece para acabar con las injusticias de algunos gobernadores; los temas de honor y venganza, como en El médico de su honra y en El alcalde de Zalamea (ambas reversionadas luego por Calderón); dramas basados en romances populares, como El caballero de Olmedo; y comedias de enredo, tremendamente populares, como La dama boba o El perro del hortelano. Lope de Vega cosechó gran éxito también porque sus obras representaban la ideología dominante, que perpetuaba a las clases dirigentes en su posición de poder.

Lope de Vega


Escuelas dramáticas

En torno a Lope de Vega surge una tradición teatral de argumentos simples que se van acumulando, donde las tramas secundarias resultan casi irrelevantes. Otros escritores de esta generación son Ruiz de Alarcón, Tirso de Molina y el valenciano Guillén de Castro. Este último respetaba al principio las reglas clasicistas de la escuela valenciana, caracterizada por la violencia pasional, pero en una segunda etapa siguió los preceptos de Lope, aunque a veces logra ser más transgresor que él, como en Los malcasados de Valencia, donde el amor triunfa sobre el honor; destacan sus dramas histórico-nacionales Las mocedades del Cid y Las hazañas del Cid, que abordan la juventud de dicho héroe y su conflicto entre el honor y el amor.

La siguiente generación de dramaturgos parte de las bases que sentó Lope y por ello desarrollan tramas más complejas y subtramas con mayor relevancia. El principal autor de esta segunda promoción es Calderón de la Barca, a quien le siguen otros como Rojas Zorrilla, Moreto o sor Juana Inés de la Cruz.

Guillén de Castro


Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

Parte de los preceptos de Lope de Vega, pero desarrolla mucho más la escenografía e implica la música como parte del montaje, además de aportar continuas y profundas reflexiones sobre la existencia del ser humano. Entre sus obras destacan las tragedias bíblicas, como Los cabellos de Absalón; los dramas de honor, en los que reescribe obras de Lope como El médico de su honra y El alcalde de Zalamea, con mayor profundidad que su antecesor; los dramas filosóficos como La vida es sueño, donde reflexiona sobre el sentido de la vida; las comedias de capa y espada, como La dama duende y Casa con dos puertas mala es de guardar; las comedias mitológicas, como Eco y Narciso y La fiera, el rayo y la piedra; los autos sacramentales, como La devoción de la Cruz y El gran teatro del mundo. Este último aborda uno de los temas favoritos en la sociedad de su época, basado en el tópico del theatrum mundi, y que consiste en una alegoría donde cada persona es un personaje teatral y debe representar lo mejor posible su papel, sea el más miserable o el de rey, pues Dios es el director de la obra y deben respetarse sus designios, porque al final los juzgará según su capacidad para desempeñar bien su rol. Dado que se trata de un auto sacramental, esta obra se representa sobre las carrozas denominadas «rocas» y estos escenarios móviles se construyen de forma alegórica, como puede verse en la ilustración:
 

Roca representando el mundo como escenario



La obra que mejor condensa los valores del teatro calderoniano es La vida es sueño ya que representa la contradición del pensamiento de Calderón: por un lado, reafirma el catolicismo de la Contrarreforma y esa vida de abnegación para alcanzar el paraíso, mientras que, por otro lado, ya anticipa la búsqueda de conocimiento a través de la razón. La obra trata sobre un rey llamado Basilio (cuyo nombre significa «rey» en griego) que cree que el destino puede leerse en las estrellas y estas le anunciaron que su hijo Segismundo se convertiría en un gobernador tirano y cruel, razón por la cual lo encerró. Ahora que ya es adulto, quiere someterlo a una prueba: lo liberará temporalmente y, si resulta ser templado y prudente, podrá nombrarlo rey; en caso contrario, lo devolverá a la prisión. Segismundo, que ha vivido como una bestia durante todos estos años, se comporta como tal y lanza a un criado por la ventana, de modo que Basilio lo convence de que todo ha sido un sueño y Segismundo reflexiona con un monólogo («¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son»). Gracias a esta reflexión, consigue entender que, dado que es imposible distinguir si lo que vivimos es real o ficción, conviene actuar siempre de la mejor manera posible. Entonces el pueblo, que ha descubierto la existencia del heredero legítimo, libera a Segismundo y dicha rebelión vence a las tropas de Basilio. No obstante, su sucesor se postra ante su padre el rey para que lo castigue por haberse alzado contra él. Al demostrar su buen comportamiento y humildad, Basilio lo perdona y lo nombra rey, poniendo en entredicho si el destino está escrito en las estrellas o cada cual es libre de forjar el suyo propio.

Calderón de la Barca


 Para concluir con la literatura de los Siglos de Oro, he aquí una canción que condensa los valores del Barroco:





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