La narración


La narración

· Definición: La narración es un relato de hechos reales o ficticios, que se desarrollan a lo largo del tiempo, que son contados por una voz narradora y que están protagonizados por personajes.

· Narrador: Es la voz que narra los acontecimientos y que no debe ser confundido con el escritor o autor. Resulta imprescindible detectar el tipo de narrador, porque este nos dará la clave de sus motivos por contar tal historia (por ejemplo, Lázaro narra su vida para explicar por qué en el presente se contenta con lo que tiene), si es objetivo o subjetivo respecto de lo que cuenta (Lázaro tiene interés en criticar negativamente a sus amos para que veamos lo bien que vive ahora en comparación), si es veraz o engañoso (Lázaro oculta determinados pasajes de su vida, quizá por temor a la censura o por no sacar a la luz trapos sucios de otra gente), etc. Los tipos de narradores son los siguientes:
     - Narrador interno: usa la 1.ª persona porque narra su propia historia, de la cual es personaje, ya sea protagonista o testigo (Lázaro es protagonista de su historia, pero Watson es narrador testigo de las aventuras protagonizadas por Sherlock Holmes).
     - Narrador externo: utiliza la 3.º persona ya que no forma parte de la historia y no es personaje, sino una voz exterior. Puede ser omnisciente si conoce todo de los personajes, lo que dicen, lo que piensan e incluso lo que ni ellos saben. Otro caso es el narrador observador u objetivista, que funciona como una cámara: cuenta solo aquello que observa, pero no sabe qué piensan los personajes, así que es típico de novelas realistas.

También es importante ver en qué estilo se expresa el narrador, porque esto afecta al nivel de objetividad con que refiere los hechos y a su nivel de participación en ellas. Existen tres estilos narrativos:
     - Estilo directo: El narrador cita textualmente lo que dicen, piensan o sienten los personajes, ya sea con comillas (El rey dijo nervioso: «Necesitamos una estrategia»), con guiones (-Necesitamos una estrategia- dijo el rey, nervioso) o con dos puntos, como en teatro (El rey (nervioso): Necesitamos una estrategia). Es el más objetivo de todos y por eso se usa en periodismo, pues el narrador no altera lo dicho ni una pizca.
     - Estilo indirecto: El narrador usa sus propias palabras para expresar aquello que dicen, piensan o sienten los personajes, así que no está gráficamente diferenciado sino que se escribe todo seguido: Precisamos de un plan estratégico, dijo el rey, nervioso o El rey dijo, nervioso, que necesitábamos una estrategia. Es menos objetivo porque el narrador puede manipular lo dicho a su antojo.
     - Estilo indirecto libre: No se ve la diferencia entre lo que expresa el narrador y los personajes, por lo que resulta confuso a veces, y no sabemos cuál es su grado de veracidad: El rey estaba nervioso: necesitaban una estrategia o Los nervios del rey manifestaban la necesidad de una estrategia, etc. Es el menos objetivo de todos.

· Personajes: Son los seres que participan en la historia narrada y la desarrollan realizando acciones (por eso también se les llama «actantes»). En general son personas, pero también puede tratarse de objetos, animales, lugares, etc., y no necesariamente tienen que ser mágicos o habladores, solo es preciso que participen de la acción y la hagan avanzar. Hay de diferentes tipos:
     - Principales: los de mayor importancia, los que más peso tienen en el progreso de la historia y cuyas acciones son más relevantes. El protagonista es el personaje principal sobre el cual se centra el narrador y, aunque suele ser bueno, a veces es un antihéroe, como Lázaro, ya que rompe las normas morales. Otro personaje principal es el antagonista, que se opone a los deseos del protagonista, por lo que suele ser malo, pero no necesariamente.
     - Secundarios: no suelen ser imprescindibles para la historia, pero le dan riqueza y variedad o sirven de contraste al protagonista (si este es serio, suele tener un compañero cómico). El ayudante es un secundario que favorece al protagonista para lograr su objetivo, aunque también el antagonista puede tener ayudantes.

Hay personajes más complejos que otros y, según su grado de profundidad psicológica, se dividen en:
     - Personajes planos o arquetipos: representan uno o dos atributos muy básicos (es glotón, bueno, perezoso, enamoradizo...) y no cambian en toda la historia, porque no evoluciona. Hasta la Edad Media, la mayoría de personajes eran así: Ulises siempre es astuto, el Cid siempre es templado, etc. Lo mismo sucede con los personajes de cuentos tradicionales o infantiles.
     - Personajes redondos: poseen una amplia variedad de rasgos y algunos incluso son contradictorios; además, cambian algunos de ellos, evolucionan, enmiendan sus errores o se vuelven malos y, por todo ello, resultan más realistas y parecidos a nosotros. Lázaro es complejo porque, desde su niñez, espabila y se vuelve más astuto, dejando atrás su ingenuidad.

· Acción: Abarca el conjunto de acontecimientos que se narran y siempre se estructura a lo largo del tiempo, que es el eje de la narración. En general, se estructura en tres partes:



Normalmente, las narraciones respetan el orden cronológico (pasado – presente – futuro), pero a veces lo alteran para transmitir un determinado mensaje (Crónica de una muerte anunciada comienza por el final, adelantándonos que el protagonista morirá, para enfatizar que todos lo sabían y nadie lo impidió) o para conseguir determinados efectos (por ejemplo, revelarnos el pasado de algún personaje para explicar cómo es en el presente). El orden temporal puede trastocarse con los siguientes recursos:
- Retrospección (analepsis / flashback): la narración salta al pasado para proporcionarnos información previa a los hechos principales; por ejemplo, el contenido de la carta de Lázaro es toda ella una vuelta a su infancia y juventud escrita desde su adultez.
- Anticipación (prolepsis / flashforward): la narración salta al futuro, a un hecho que ocurrirá después de lo que se está narrando; por ejemplo, cuando Lázaro menciona su «caso» nos está adelantando un suceso que aún no ha tenido lugar en la narración, puesto que ocurrió en el presente más actual.

· Géneros: Los textos narrativos abarcan diferentes géneros como los cuentos y relatos, los chistes, las anécdotas, los mitos, las películas y videojuegos que cuentan una historia, las noticias y crónicas periodísticas (aunque también se mezclan con características del texto expositivo), la historia, etc.

· Actividades: Clica en el siguiente enlace y realiza el ejercicio de identificar narradores. A continuación, reflexiona sobre qué tipo de narrador y de estilos narrativos encuentras en el siguiente fragmento:

Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, de esta guisa:

  –Patronio, un mi pariente y amigo, de quien yo fío mucho y estoy seguro de que me ama verdaderamente, me aconseja que vaya a un lugar del que me recelo yo mucho. Y díceme él que no haya recelo ninguno; que antes tomaría él la muerte que yo tome ningún daño. Y ahora, ruégoos que me aconsejéis en esto.

  –Señor conde Lucanor –dijo Patronio–, para este consejo mucho querría que supieseis lo que aconteció a un ciego con otro.

  Y el conde le preguntó cómo había sido aquello.

  -Señor conde -dijo Patronio-, un hombre moraba en una villa y perdió la vista de los ojos y fue ciego. Y estando así ciego y pobre, vino a él otro ciego que moraba en aquella villa, y díjole que fuesen ambos a otra villa cerca de aquella y que pedirían por Dios y que habrían de qué mantenerse y sustentarse.

  »Y aquel ciego le dijo que sabía que en aquel camino de aquella villa que había pozos y barrancos y muy fuertes pasadas: y que se recelaba mucho de aquella ida.

  »Y el otro ciego le dijo que no hubiese recelo. porque él se iría con él y lo pondría a salvo. Y tanto le aseguró y tantas pros le mostró en la ida, que el ciego creyó al otro ciego y fuéronse.

  »Y desde que llegaron a los lugares fuertes y peligrosos cayó el ciego que guiaba al otro, y no dejó por eso de caer el ciego que recelaba el camino.

  »Y vos, señor conde, si recelo habéis con razón y el hecho es peligroso, no os metáis en peligro por lo que vuestro pariente y amigo os dice, que antes morirá que vos toméis daño; porque muy poco os aprovecharía a vos que él muriese y vos tomaseis daño y murieseis».

  Y el conde tuvo éste por buen consejo e hízolo así y hallóse en ello bien.

Don Juan Manuel, El conde Lucanor

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