Lírica de los Siglos de Oro: poesía religiosa
Lírica de los
Siglos de Oro: poesía religiosa
Quizá como reacción a la Reforma
protestante, en España se incrementa el sentimiento religioso del
catolicismo, por lo que cobrará gran presencia en la lírica. Así, en el
Renacimiento español vemos que las formas de la lírica tradicional junto con la
métrica italianizante se fusionan con los motivos religiosos, aspirando
alcanzar lo divino. El modelo de poeta renacentista es Garcilaso, pero la
temática es plenamente cristiana y se divide en dos vertientes:
Ascética
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Mística
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Ejercicios que realiza
el creyente para aproximarse a la divinidad
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La ascética intenta conducir a la mística: unión
con la divinidad
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Purifican el espíritu
negando los placeres materiales (abstinencia)
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El alma purificada recibe la gracia divina
mediante visiones o éxtasis
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Describen sus experiencias penitenciales y expiatorias
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Describen el milagro de pasar a ser uno
con Dios, el contacto directo
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Autores: fray Luis de León, fray Luis de Granada,
Santa Teresa y San Juan →
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Autores: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz
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Para alcanzar a Dios en la unión
mística, cabía seguir tres vías (las dos primeras, ascéticas, y la última,
puramente mística):
Fray Luis de León
(1527-1591)
Fue fraile y profesor, pero lo
encarcelaron por defender la libertad del hombre dentro de una polémica
teológica de su época. Las características de su poesía respetan el modelo
renacentista de Garcilaso:
- lenguaje claro y elegante, que persigue la armonía y equilibrio
- elogio de la naturaleza, tópico del beatus ille («feliz aquel») y locus amoenus («lugar ameno»)
- influencia de los poetas grecolatinos
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Fray Luis de
León
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La mayor parte de sus poemas son odas,
en las que medita y reflexiona sobre temas filosóficos como la fama, la soledad
(como algo positivo), la soledad, la fugacidad de la vida, la vanidad del mundo
(negativa)... Su ideal es la paz y el retiro espiritual en el campo,
donde la naturaleza representa la armonía y el equilibrio de Dios. Así realiza
él su vía ascética para intentar unirse a Dios. Ved, como ejemplo, su Oda I: Vida retirada, donde emplea la lira como estrofa: 7a, 11B, 7a,
7b, 11B.
Santa Teresa de Jesús (1515-1582)
Fue una religiosa que, junto a San
Juan de la Cruz, llevó a cabo una importante labor por reformar la orden
del Carmelo hasta acabar siendo la fundadora de la Orden de Carmelitas
Descalzos, con la que pretendía recuperar la vida centrada en Dios:
sencilla, pobre y austera.
Su obra está escrita en gran parte
en prosa, pero también cultivó poesía con un estilo sencillo, fácilmente
comprensible y basada en imágenes de su vida cotidiana, porque su finalidad es didáctica:
desea explicar el proceso de unión con Dios que ella misma consiguió. Su poesía
mística suele utilizar la apariencia de un poema amoroso, como metáfora
de su enlace con la divinidad: leed su Dichoso el corazón enamorado, donde utiliza
el beatus ille para describir el proceso ascético. También emplea
numerosas paradojas, porque la experiencia mística es inexplicable con
palabras: fijaos en este poema donde el Vivo sin vivir en mí expresa ese
sentimiento contradictorio de querer morir para aproximarse a Dios pero,
al mismo tiempo, de abrazar la vida porque es el regalo más valioso que Él le
ha dado. Por eso repite, como en una oración, ese «que muero porque no muero».
San Juan de la Cruz (1542-1591)
Fue monje carmelita, al igual que
Santa Teresa, y, como ella, sus poemas describen el proceso de unión con Dios,
razón por la cual ambos se inscriben en la poesía mística, aunque
también pasaron por la vía ascética. También la imita al utilizar el lenguaje
amoroso para describir este enlace divino, como veremos enseguida. Sin embargo,
se diferencia de santa Teresa (así como de Garcilaso y fray Luis) en que
utiliza imágenes irracionales, muy simbólicas pero que no están basadas
en una relación lógica sino en las emociones complejas que siente al contactar
con Dios: dado que está unión no es racional sino que se sirve de la fe,
él hace lo mismo como poeta.
San Juan de
la Cruz
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Su obra poética se condensa en tres obras, principalmente:
- Cántico espiritual: se compone de 40 liras en las que la esposa (que representa el alma humana) busca al Amado (escrito con mayúscula inicial porque es Dios); encuentra sus huellas en la naturaleza, ya que es su creación, y al final ambos se funden en uno. Está escrito como un diálogo amoroso.
- Noche oscura del alma: compuesta de 8 liras, repite el esquema del poema anterior, en que un personaje femino (alma) busca al Amado (Dios), pero esta vez solo habla ella y la búsqueda se produce en la noche, que representa la incertidumbre de la vía iluminativa (el alma se guía por la fe para encontrar señales de Dios). Aparecen las tres vías: purgativa (estrofas 1-2), iluminativa (est. 3-5) y unitiva (est. 6-8).
- Llama de amor viva: poema breve de 24 versos heptasílabos y endecasílabos (abCabC), en los que describe lo que siente al unirse con Dios; esta unión se representa mediante la imagen de una llama situada en el centro del alma. Utiliza antítesis para expresar la contradicción («tiernamente hieres») y expresiones exclamativas quetransmiten el éxtasis («rompe la tela de este dulce encuentro»).
También podéis escuchar esta canción
de Rosalía, que toma como letra el poema Qué bien sé yo la fuente, de
san Juan de la Cruz. En ella, reaparece la noche como metáfora de lo
incierto, del desamparo al no sentir a Dios, pero la fuente es el
origen divino que, a través de la fe, la reconforta y la guía hacia
ella.
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