Lírica popular de la Edad Media

Lírica popular de la Edad Media


Durante el Medievo, conviven en la península ibérica tres culturas predominantes, cada cual marcada por su religión: la cristiana, la musulmana y la judía. Las tres se entremezclan y se influyen mutuamente, por lo que no es de extrañar que compartan similitudes, sobre todo en su tradición popular, que es mayoritariamente oral.

1. Judaísmo. Este epitalamio o canción de boda pertenece a la tradición sefardí, que es como se conoce a los judíos que vivían en la península (y que, aun hoy en día, siguen hablando castellano aunque jamás hayan pisado territorio español). Se escribió en lengua judeo-castellana, aunque esta versión está adaptada al español actual.


2. Islamismo. En este caso, la temática es la opuesta: una amante que se niega a ciertas prácticas eróticas porque las considera perniciosas o indecentes. Esta canción es una jarcha y se inscribe en la tradición musulmana, por lo que está escrita en mozárabe: la lengua romance que empleaban los cristianos que vivían en territorio árabe. La palabra «jarcha» significa «salida» o «final», pues designa la composición poética que servía de cierre para las moaxajas, que eran poemas más largos y escritos en árabe, mientras que las jarchas usaban el mozárabe por ser más populares y difundidas.


3. Cristianismo. Por último, las cantigas son la forma lírica predominante en territorio cristiano, pues el primitivo castellano aún no gozaba de prestigio como lengua literaria, a diferencia del romance galaicoportugués, que era el que se usaba siempre para componer poesía, incluso por el rey Alfonso X. Las cantigas se dividen en: cantigas de amigo, en las que la enamorada se queja de la ausencia del amado; cantigas de amor, súplicas o elogios que el amado dedica a su dama; cantigas de escarnio, en las que se critica a personas, grupos o instituciones; y cantigas sacras, que versan sobre temas religiosos. Aquí tenéis una cantiga de amigo, cantada en el galaicoportugués original.



Con el tiempo, el reino de Castilla amplió sus fronteras y, al mismo tiempo, el romance castellano ganó reputación como lengua de cultura entre los cristianos, por lo que pasó a emplearse no solo en la administración sino también en literatura. De ahí que surgiera una composición lírica llamada «romance», ya que con ese nombre se designaba también a la lengua castellana de la época. Un buen ejemplo es el siguiente y, como los anteriores, también trata sobre el amor pero desde una perspectiva trágica, a causa de la muerte.





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